El Camino espiritual de los signos.


La Astrología es un Camino que nos guía hacia el despertar de la Consciencia. Cuando nacemos, el Alma entra en un cuerpo y a través de este nacimiento se ha comprometido con un nuevo viaje de descubrimientos que lo lleven hacia ese despertar. Despertar es un reconocimiento profundo y vivo de la totalidad del Ser que somos, es el reconocimiento de eso que ha estado vivo y presente en nosotros desde siempre y que desea ser conocido y vivido como tu verdad total y absoluta. En ese nuevo nacimiento, lo absoluto, la divinidad entra en el mundo de la dualidad, el mundo de la materia y es aquí donde nace nuestra Carta Natal, justo el día y la hora de nuestro nacimiento.


Nuestra Carta Natal representa entonces un Código de Navegación completo que nos informa y nos guía el cómo, el dónde y el para qué de las experiencias de vida, nos guía por un Camino interno de reconocimiento que al irlo haciendo real y presente en nuestra vida, eso que llamamos nuestro mundo, (que no es más que una pequeña fracción de pensamientos, creencias y condicionamientos) comienza a expandirse y a cambiar. Cuando reconocemos las limitaciones que nos hemos impuesto y permitimos que la totalidad No fragmentada pueda expresarse a través de nosotros, permitimos a la amplitud del Ser que somos manifestarse en el mundo de la Materia.


La Carta Natal está dividida 12 casas con 12 signos. Estos signos del Zodíaco revelan de Aries a Piscis ese Camino de despertar de la Consciencia, es por esto que dependiendo del escenario de vida en donde sus energías se ubican, es donde debemos reconocer esa energía en particular y vivirla conscientemente.

De Aries a Piscis hay un camino de descubrimiento transpersonal profundo y transitarlo conscientemente a través de la información presente en nuestra Carta Natal, nos ayuda en el sagrado propósito del despertar profundo. No se trata de un juego espiritual de información que nos mantiene en la misma dualidad mental (El sueño psíquico o Maya) y que recrea más y más estructuras de pensamientos duales, aunque sean diferentes de los anteriores, sino del reconocimiento profundo y asentamiento de la Totalidad no dual y no fragmentada en nosotros. Libre y pura en expresión constante de su verdad infinita. Ese es nuestro sagrado propósito.


Maribel Medina.












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